Lo que nos enseñan las bienaventuranzas

Como parte del conocimiento de la fe católica, las bienaventuranzas pronunciadas por Jesús equivalen a pautas para poner en práctica una conducta grata basada en valores morales que será la que más tarde traiga como resultado la conquista de la plenitud y la felicidad del cristiano. Así pues, como un medio para la verdadera realización del hombre, explorar este género literario que hace parte tanto del antiguo como del nuevo testamento es la mejor manera de ser ejemplo vivo de aquel memorable Sermón del Monte que es de donde se extraen estos preceptos.

Para descubrir lo que nos enseñan las bienaventuranzas es fundamental darle gran valor a la capacidad de amar y ser amado, pues de este consejo se desprenden todas las decisiones y emociones que pueden hacernos merecedores o no de la fortuna de la vida eterna.

El mensaje de las bienaventuranzas

Tanto si se trata de las bienaventuranzas para niños o para adultos, de su entendimiento depende que aquel deseo de felicidad pueda transformarse en una realidad. Dispuestas en el capítulo 5 de los evangelios de San Mateo, podemos hablar de un total de 10 bienaventuranzas que nos muestran matices de humildad, paz, justicia, consuelo y regocijo.

Ciertamente, el propósito de estos mandatos no es otro que el de orientar al fiel para que aun siendo parte de la actualidad se ocupe de entender que la felicidad no se encuentra en lo terrenal sino en el cielo, algo ciertamente complejo de aceptar debido a las tentaciones de avaricia y sus similares que suelen presentarse e interferir con la espiritualidad. Por supuesto, no es sencillo aprender a ser misericordioso o a perdonar de la noche a la mañana, pero una vez se tenga la claridad de que estos procesos son imprescindibles para poner en práctica las enseñanzas de Cristo las cosas se consolidarán poco a poco a base de esfuerzo y constancia.

Cómo poner en práctica las bienaventuranzas

Cada acción que se ejecute a lo largo del día hace posible llevar a hechos claros y concisos estos preceptos, por lo cual depende más de la disposición de corazón el alejarse de las injusticias y entregarle el sufrimiento a Jesús pues es sólo Él quien puede reconfortarnos hasta alcanzar un renacer.

Analizar una a una permite disponer de pautas de gran valor para hacernos más humanos y finalmente despegarse de lo terrenal que es lo que en definitiva suele alejarnos de la salvación.

 

 

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