Qué son los frutos del Espíritu Santo

¿Qué son los frutos del Espíritu Santo?

En realidad todo aquello que tenga que ver con el Espíritu Santo debe ser estudiado a fondo por cada una de las personas que se identifique con todas las creencias que estén vinculadas con el cristianismo. Hay que tener en cuenta que es una parte importante de la religión que tiene como sustento principal al Cristo.

En ese orden de ideas, dedicar una parte del tiempo al análisis de cada una de las dimensiones que se hacen sobre los frutos del espíritu santo en las Sagradas Escrituras, es en esencia un deber con el que cada creyente debe cumplir en algún momento de su vida.

Qué son los frutos del Espíritu Santo

¿A qué se hace referencia con los frutos del Espíritu Santo?

En un primer momento, hay que resaltar sobre ello que se trata de los siguientes elementos o distinciones particulares que son propias del espíritu Santo. A continuación se les menciona una por una: amor, gozo, mas, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza.

Ahora bien, estos frutos del Espíritu Santo son un efecto o un resultado de su presencia en la vida de cualquier cristiano que lo acoja. No hay que pasar por alto que desde la Biblia se indica con mucha claridad que toda persona que haya recibido al Espíritu Santo en algún momento es porque cree en Jesucristo, y uno de los propósitos principales del Espíritu Santo en cuanto ingresa a la vida de un cristiano, es modificar sus hábitos de vida por aquellos que se ajusten a lo demandado por Dios.

A partir de lo anterior se comprende que en buena medida el trabajo del Espíritu Santo radica en conformar la imagen de Cristo en la Tierra, pues nos ayuda a ser mucho más parecidos a Él mientras se mantuvo entre nosotros en la Tierra.

Una vez se analice en detalle lo que se ha mencionado en los párrafos anteriores, se identifica que los frutos del Espíritu Santo son en esencia hechos que van en contra de la naturaleza pecaminosa que nos caracteriza como humanos.

Por lo tanto, la vida cristiana tiene que ver con esa batalla que se ejecuta entre las pequeñas acciones que son naturales del pecado y el modo en que los frutos del Espíritu Santo intervienen para modificar resultados que sea un poco más similares a los actos que en algún momento tuvo Jesucristo. En otras palabras, es una invitación a vivir poco más similar a lo demandado por Dios.

Autor entrada: redactor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *